El tapón de corcho natural es el cierre preferido para el vino en EE.UU. tanto para las bodegas como para los consumidores, tal y como muestran dos estudios recientes.

Por un lado, el “2009 Closure Report”, elaborado por la publicación Wine Business Monthly, concluye que el corcho natural es el cierre con mejor calificación general para las 229 empresas encuestadas, seguido de los tapones de rosca, los tapones técnicos (elaborados con un conglomerado y unos discos de corcho) y los tapones sintéticos (de silicona, vidrio y otros materiales). Asimismo, los tapones de corcho natural son los mejor valorados en cuanto a la aceptación entre los consumidores, el uso durante el proceso de envasado y el desempeño del producto, aunque obtienen una peor calificación que los demás respecto al precio.

Por otro lado, el informe de la Texas Tech University, “Twisting Tradition: Consumers' Behavior Toward Alternative Closures”, recoge que el 71% de los consumidores estadounidenses prefiere el tapón de corcho natural en las botellas. Para ellos, el envase es un elemento muy relevante a la hora de elegir un vino y el tapón afecta a su percepción sobre su calidad. De este modo, los consumidores asocian los tapones de corcho con vinos de gran calidad y cierto proceso de envejecimiento y los tapones de rosca con caldos de precio y calidad inferior.

Fuente: winesfromspain.com
¿Sólo el corcho sabe a corcho?
14:01 | Author: RICARDO G.

Las aplicaciones del corcho han sido tradicionalmente muchas e ingeniosas. Su elasticidad, baja proporción peso/volumen, buena amortiguación acústica y aceptable estanquidad son propiedades más que suficientes para dotarlo de un gran atractivo para la industria humana. La intersección entre la industria corchera y la enología tiene su paradigma en el tapón, al igual que la botella lo es en el caso de las industrias del vidrio y del vino. Son dos historias paralelas, pero con un futuro lleno de augurios de divergencia. El vidrio sigue siendo el preciado contenedor, guardián de las calidades del vino, en casi toda la amplitud de sus gamas, sin competidor alguno. El corcho, por su parte, debe asistir, impotente, a la irrupción de nuevos materiales sintéticos, hasta hace poco considerados impropios, como soluciones óptimas para el taponado de las botellas. Y tal vez esos materiales son una solución, aunque no a todas las limitaciones del corcho.

El corcho es un material históricamente entrañable, pero lamentablemente problemático. Lleno de prestigio, pero falto de efectividad. Su beligerancia biológica es su mejor carta de presentación y el origen de sus defectos. Tal vez, si el enólogo tuviera que escoger el mejor envase posible seguiría eligiendo el vidrio; pero seguro que renunciaría, con un enorme cargo de conciencia, al corcho como tapón. Aunque entonces, tal vez, su mayor problema sería encontrar un culpable para el "sabor a corcho" de sus vinos.

Cabe destacar que existe el esfuerzo de muchos productores de tapones de corcho por "garantizar" la calidad de sus productos.

Fuentes : Acenologia
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